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Categoría: Otras noticias
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 Ya antes de nacer, el sistema auditivo del bebé es capaz de responder a los ruidos que oye, tanto dentro del vientre materno (por ejemplo, los latidos del corazón de la madre) como a los externos producidos por la voz de la madre u otros sonidos diferentes.

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Los científicos han descubierto que el feto es un ser profundamente sensible, que establece intensos lazos con sus padres y el mundo exterior antes de nacer.

Cantar, bailar, masajear el vientre, estimula el sistema nervioso del feto y comunica el amor de los padres, originándose así una estrecha relación que lo nutre emocionalmente y pervive como huella en su vida futura.

A las veinticuatro semanas de gestación, el feto puede oír sonidos, sobre todo, el latido cardíaco materno, entre otros. Aunque su cerebro aún no los puede decodificar, responde con actos reflejos.

Numerosos estudios han demostrado que toda música placentera para

los padres estimulará el cerebro del feto aumentando la conexión entre las neuronas y le facilitará más adelante adquirir el lenguaje. Además, la interacción musical prenatal ayuda a desarrollar lazos de comunicación entre los padres y su hijo. Si las madres escuchan música de forma repetida durante la gestación, los bebés la “recuerdan” después de nacer y se calman con ella si la oyen; incluso, una música oída por el bebé durante meses en el vientre materno puede ayudar a resolver una situación de trabajo de parto problemática.

La comunicación no comienza con la mirada sino que tiene un precedente mucho más remoto: las voces y los sonidos. Se debería aprender a valorar este manantial de vínculo aún tan poco reconocido.

La audición en los seres humanos se inicia en el periodo gestacional. Desde este modo, la cóclea, funciona igual que la de un adulto a partir de la vigésima semana de gestación. Además, a lo largo del tercer trimestre, el feto es capaz de acoplar su cabeza sobre la pelvis de la madre, permitiéndole reconocer la voz de ésta.

Los recién nacidos reconocerán así la voz de su madre, pudiendo ser capaces de diferenciarla de la del padre de una forma rápida. Posteriormente, a lo largo de la primera infancia, el sistema nervioso irá madurando y permitiendo que las vías y centros nerviosos que emitirán los procesos auditivos, poco a poco se vayan especializando.

Esta especialización llevará al bebé a que al recibir las ondas sonoras del ambiente mediante el oído externo y oído medio,  se puedan transformar, en el oído interno, en estímulos auditivos, convirtiendo la vibración mecánica recibida en una señal bioeléctrica que llegará, generalmente a zonas especializadas del hemisferio cerebral izquierdo, para su procesamiento por medio de los nervios auditivos.

Imagen relacionadaPara la mayoría de los pequeños tanto la audición, como la hemisfericidad y el lenguaje mantienen una relación que permite la integración de los procesos perceptivos y de simbolización. Como bien sabemos, el cerebro está dividido en dos mitades o hemisferios: izquierdo y derecho, y cada uno de ellos muestra unas características determinadas.

El hemisferio izquierdo es el responsable de la comprensión y producción del habla, mientras que el hemisferio derecho, se encarga de los llamados parámetros suprasegmentales del habla (como son el tono, la melodía, la acentuación o la mayoría de los estímulos auditivos).

Por ello, el oído derecho tiene ventajas sobre el oído izquierdo en lo referente a estímulos referentes a la comprensión y producción del habla, mientras que el oído izquierdo aventaja al derecho en aspectos melódicos, tonalidad...

Generalmente al existir algún tipo de deficiencia auditiva, además de la disminución de la recepción de la intensidad del sonido, existen otros efectos que alteran aspectos auditivos como la recepción del timbre, el tono, la localización espacial del sonido o incluso los componentes del habla.

Los niños que presentan discapacidad auditiva suelen mostrar dificultades para desarrollar y manejar el lenguaje y el habla, así como para la categorizar conceptos, acceder a los procesos de aprendizaje, para la comprensión y uso de aspectos abstractos, manejar el lenguaje escrito, tanto lectura como escritura, o para los mecanismos de la memoria.

Normalmente, cuando existen problemas auditivos, pueden existir dificultades para el desarrollo de las habilidades cognitivas, como consecuencia de las restricciones causadas por una limitación sensorial.

Esto es muy importante ya que, desde pequeños, los niños que tengan problemas auditivos pueden ver limitada su capacidad para comprender todo lo que les rodea y desarrollar sus habilidades, en especial aquellas relacionadas con y las relaciones sociales y el lenguaje.

Como podemos ver, el desarrollo de la audición en feto es un aspecto muy importante ya que depende de cómo evolucione, podrá tener más o menos dificultades en según qué aspectos de su vida cotidiana.Resultado de imagen de musica para fetos en el vientre materno

La deficiencia auditiva en los bebés, al igual que la deficiencia visual o la motora, supone una disminución de la cantidad de información que pueda recibir, siendo de vital importancia, en especial, en las etapas tempranas del desarrollo.

Que el feto tiene una audición limitada o carece de ella supone una dificultad añadida para acceder a los estímulos auditivos, pues mediante la audición es como se transmiten una buena parte de los conocimientos que va a ir adquiriendo a lo largo de su desarrollo. Por esto, si no se corrigen estos problemas, tiene como consecuencia de una limitación de la audición, el feto corre el riesgo de tener graves dificultades para lograr un óptimo desarrollo.

Debemos tener en cuenta que la deficiencia auditiva infantil no sólo afecta al lenguaje y la comunicación, sino que también afectan a todas las áreas del desarrollo del bebé relacionadas entre sí, se ven afectadas también otros aspectos tan importantes como, por ejemplo, el social.

La deficiencia auditiva infantil es un problema muy importante y de enorme repercusión, sobre el desarrollo emocional, intelectual y social del niño, ya que puede dar lugar a un retraso o alteraciones en la adquisición de la comunicación oral y escrita, dificultad para expresar con claridad sus pensamientos o repercusiones y rechazos a nivel social.

No obstante, la medicina está avanzando a pasos de gigante en este aspecto, y cada vez se realizan exámenes auditivos que ayudan a un diagnóstico precoz de una posible deficiencia auditiva, lo que ayudará al niño a conseguir una adecuada evolución ya que, si los problemas de audición son tratados en el menor tiempo posible, se pueden evitar las graves consecuencias en el desarrollo del niño.

La detección precoz de la sordera neonatal, Se trata de una prueba inocua e indolora de corta duración, con esta prueba se puede confirmar si existe en el bebé algún déficit auditivo.

Cuando se detecta alguna anomalía hay que comunicárselo a los padres, explicarles la prueba que se va a realizar, como las características de la sordera y su posible tratamiento. En muchas ocasiones una detección precoz de la sordera soluciona muchos problemas, hay que tener en cuenta que la audición es imprescindible para un desarrollo adecuado del habla y del lenguaje, para una buena integración del niño con su familia y con su entorno.

La sordera en algunas ocasiones es la causa del fracaso escolar, de la inadaptación o de algunas alteraciones del lenguaje. Es fundamental la colaboración de los papás en dicho tratamiento, éste se realiza de modo individual a través de un equipo multidisciplinar, que pone a disposición del pequeño y de su familia todos los medios necesarios.

Fuentes:Actuall, Bebes y mas